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Opinión
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AMINATOU HAIDAR |
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" ...una vez
más, el sometimiento de un pueblo desde la complicidad de dos
Estados, de uno que lo dejó, y lo sigue dejando, tirado en la
cuneta (España) y de otro que lo subyuga y reprime con especial
virulencia (Marruecos)." |
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Antonio Morales Méndez (*)
Desde el origen de la humanidad, las mujeres han
estado relegadas a un segundo plano dentro de la sociedad. En
cualquiera de las etapas de nuestra civilización, la mujer ha sido
considerada como un ser humano de segunda o incluso de tercera
categoría y las que lograron romper estas barreras fueron
silenciadas por los hombres que han escrito la historia.
A pesar de ello, hasta nosotros han llegado los ecos de mujeres
que arriesgaron su vida y la consideración social de la época
por luchar para defender aquello en lo que creían, muchas de
ellas dejando su vida en el intento. Así conocemos casos como el
de Hipatia, matemática, cuya muerte marca un punto de inflexión
entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del
mundo medieval. Mariana Pineda fue una heroína de la causa
liberal española en el siglo XIX. Ejecutada en 1830, se
convirtió en un símbolo popular de la lucha contra la falta de
libertades. Las hermanas Mirabal tuvieron la valentía de luchar
por la libertad política de su país, oponiéndose firmemente
contra una de las tiranías más férreas que ha tenido
Latinoamérica. Olympe de Gouges política francesa, autora de la
Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana
defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los
aspectos de la vida pública y privada, lo que le costó la vida.
Florinda Soriano, más conocida como Mamá Tingó, fue una mujer
campesina que murió luchando contra el desalojo de los colonos
de sus tierras en la Republica Dominicana. Hoy es un símbolo en
toda América de los derechos de los campesinos.
Flora Tristán, escritora y pensadora feminista francesa, fue una
de las fundadoras del feminismo moderno y se opuso con todas sus
energías a la esclavitud, el oscurantismo religioso y la pena de
muerte. Clara Zetkin, incansable militante comunista alemana y
una de las primeras impulsoras de la organización de mujeres a
nivel internacional y de la lucha contra la guerra imperialista.
Autora de la resolución que convirtió el 8 de marzo en el Día
Internacional de la Mujer, en homenaje a las 129 trabajadoras de
la fábrica Sirtwood Cotton de Nueva York, que, tras encerrarse
en su lugar de trabajo para reivindicar un salario digno y la
reducción de la jornada laboral a 10 horas, murieron
carbonizadas en el interior del recinto, incendio que provocó su
patrono como respuesta a esa pacífica huelga. Emmeline Pankhurst,
una de las fundadoras del movimiento sufragista británico.
Dolores Ibarruri, la Pasionaria.
Durante la Guerra Civil Española, su actividad fue fundamental,
pues hablaba al pueblo, escribía, publicaba discursos y se
desplazaba al frente; fue en esos momentos, cuando hizo célebre
su frase "Antes morir de pie que vivir de rodillas”. Rosa
Luxemburgo, incansable luchadora social contra el imperialismo y
la I Guerra Mundial. Rigoberta Menchu. Líder indígena
guatemalteca y defensora de los derechos humanos. Desde muy
joven se involucró en las luchas reivindicativas de los pueblos
indígenas y campesinos lo que le valió la persecución política y
el exilio. Irena Sendle, una de las más grandes heroínas polacas
desde la Segunda Guerra Mundial, más conocida como "el Ángel del
Gueto de Varsovia”. Indira Gandhi. Estratega y pensadora
política brillante. Primera ministra de India desde el 19 de
enero de 1966 hasta el 24 de marzo de 1977, y desde el 14 de
enero de 1980 hasta su asesinato el 31 de octubre de 1984.
Louise Michel, activa luchadora de la Comuna de París, educadora
popular, y feminista, que sigue siendo hoy en día una figura
emblemática del anarquismo francés y del movimiento obrero en
general. Federica Montseny, fue la primera mujer ministra de
España y de Europa, todo un hito en la historia del continente.
Petra Kelly, líder ecologista y activista por la paz. Recibió el
Right Livelihood Award (más conocido como Premio Nobel
Alternativo) en 1982. En estos días Ken Loach nos ha recordado a
Rosa Parks, que el 1 de diciembre de 1955 se negó a obedecer a
un conductor de autobuses en Alabama y ceder su asiento a un
pasajero blanco, abriendo así un camino a la integración racial.
Y podríamos seguir citando tantas y tantas otras que han hecho
posible un mundo más justo desde una lucha heroica por la
defensa de unos ideales, aún a costa de sus vidas.
Hoy, como ayer, como otras tantas veces contra tantas
injusticias, hoy aquí, en Canarias, una mujer saharahui, desde
una actitud valiente y generosa, lleva su vida hasta el límite
en una batalla sin cuartel por denunciar, una vez más, el
sometimiento de un pueblo desde la complicidad de dos Estados,
de uno que lo dejó, y lo sigue dejando, tirado en la cuneta
(España) y de otro que lo subyuga y reprime con especial
virulencia (Marruecos).
Aminatou Haidar, desde la más alta
expresión del sacrificio y la dignidad, obviando sus
encarcelamientos, torturas y vejaciones, ha conseguido situar de
nuevo en la escena internacional el duro conflicto del Sáhara
Occidental, plantando cara a la muerte y a la injusticia, para
hacer valer los derechos de un pueblo, que son los derechos de
la persona, los derechos humanos.
Desde que iniciara su huelga de
hambre en Lanzarote, Aminatou ha hecho desfilar ante todos
nosotros la angustia del pueblo saharaui, su lucha -su
sacrificio, sus esperanzas- desde que la traición de la
dictadura franquista en 1975 los dejara en manos de Mauritania y
Marruecos. En estos días de hambre y solidaridad hemos podido
repasar de nuevo todas sus vicisitudes. El inicio de la guerra
contra Marruecos en 1976, tras la ocupación ilegal por este país
del Sáhara Occidental; la dura supervivencia en los campamentos
de Tinduf; el alto el fuego y las resoluciones de la ONU, la UE
y UA reconociendo el derecho a su autodeterminación; el Plan
Baker de 31 de julio de 2003 aprobado por unanimidad por el
Consejo de Seguridad de la ONU, aceptado por el Frente Polisario
y boicoteado por Marruecos; el desprecio a la legalidad y la
violación de los derechos humanos del reino alauita; la
responsabilidad histórica, jurídica y política no ejercida de
España…
Aminatou, desde la torpeza que enraiza en
la prepotencia de los dictadores, se ha convertido en la imagen
y la voz de todos aquellos hombres y mujeres que pelean, en
tantos y tantos rincones de este Planeta, por abrir espacios de
libertad y de justicia universal. Desde la admiración y el
respeto, Aminatou, sin miedo, sin dudas, me trae a la memoria
los versos de Octavio Paz: “Para mejor arder, me apago”.
(*) Antonio Morales es Alcalde de Agüimes.
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