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Antonio Morales Méndez (*)
Nuestro refranero hace gala de enorme sabiduría popular cuando
señala que la mejor defensa es un buen ataque. Pasan los años, pasan
los siglos y la verdad es que somos muy poco originales a la hora de
afrontar los problemas y volvemos a recurrir a las viejas armas de
atacar antes de que vengan a por nosotros.
Así
ha sucedido de nuevo con el apagón que sufrió Tenerife el pasado 26
de marzo a consecuencia de las lluvias intensas que cayeron sobre la
isla ese día, y así fue cuando, el 29 de noviembre de 2005, un
huracán golpeó fuertemente a esta misma isla.
En
aquella ocasión Ricardo Melchior y Paulino Rivero hicieron un primer
amago de acusar del desaguisado a los meteorólogos y, el aquel
entonces portavoz del PP en el Parlamento de Canarias, Jorge
Rodríguez, se rasgaba las vestiduras porque más tarde el Gobierno
usara a la pobrecita Unelco-Endesa como “chivo expiatorio”. Al
tiempo, José María Plans, director general de la citada compañía en
aquellas fechas, comparecía en los medios de comunicación culpando
de lo sucedido a un importante sector de la sociedad canaria que se
crispa “cada vez que hay que mover una piedra, un hotel, una
carretera, una línea”. Después se demostró que la falta de
mantenimiento por parte de la eléctrica, y de vigilancia y control
por parte del Ejecutivo canario, eran palpables. Al final todo quedó
en una sanción que hizo cosquillitas a Unelco y a seguir girando la
noria de los despropósitos.
Esta
vez la situación no ha variado un ápice. Nada más producirse el
último apagón y como si todo funcionara de manera espontánea, como
si no tuvieran nada que ver los cientos de miles de euros que Unelco
invierte cada año en los medios de comunicación de Canarias, muchos
de ellos se lanzaron a degüello para intentar liberar de culpas a
esta empresa y derivar las responsabilidades hacia los ciudadanos
que “se oponen a todo” y a las instituciones que ponen en riesgo las
“enormes inversiones” previstas por la compañía encargada de
suministrar a las islas a causa del pesado lastre administrativo y
por el poco interés que se demuestra a la hora de acoger sus
propuestas, de las que no se cita ninguna en concreto.
Ahora
resulta que los pobres operadores andan deseosos de realizar
inversiones millonarias para mejorar las redes y para construir las
estaciones y subestaciones que demanda el servicio, pero el resto de
mortales no lo permitimos. Qué pena, de verdad, que la burocracia,
la incapacidad y la ignorancia de los canarios sea lo que ha
propiciado que Unelco se haya desprendido de un importante número de
trabajadores dedicados al mantenimiento de las redes, que haya
externalizado y fragilizado, como se ha demostrado, el servicio y
que haya reducido drásticamente el presupuesto dedicado a
inversiones para mejoras y nueva creación de infraestructuras.
Parece que no tiene nada que ver las políticas de monopolio sin
verdadero control público, las improvisaciones, el escaso respeto
por el medio ambiente y el desprecio por las energías alternativas.
Y bueno,
aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, algunos medios no
se cortaron un pelo a la hora de mezclar el gas con el apagón y la
falta de mantenimiento de las instalaciones ¿Ustedes lo entienden?
¿Llegan a entender este elevado ejercicio intelectual de mezclar
churras con merinas? ¿Acaso el apagón se produjo porque se agotó el
fuel y no teníamos gas para reponer el combustible de las centrales?
Así, un
matutino grancanario que no es éste se lanzó en plancha el pasado
domingo 29 de marzo dedicándole la portada y una página completa en
el interior a los enormes males que nos aquejan por el retraso en la
llegada del gas. La verdad es que el reportaje, nada inocente por
cierto, contiene inexactitudes casi por renglón.
En un
totum revolutum, se afirmaba que el retraso en la implantación del
gas genera un sobrecoste en la factura eléctrica de 200 millones de
euros lo que significa que este encarecimiento “repercute en forma
indirecta en la factura que pagan los usuarios”, y ponía como
ejemplo el que, en el último año, la factura haya subido un 19%. La
inexactitud es tan burda que casi no merece un desmentido, pero
desde luego tal afirmación es del todo incierta: el aumento es el
mismo en el recibo de todos los españoles, se alumbren con gas, con
fuel o con carburo.
Por
otra parte, se argumentaba que el retraso en la implantación del gas
perjudica a las grandes empresas con alta demanda de energía: otra
falsedad. El gas sólo está previsto para las centrales de Juan
Grande y Granadilla. Tendrían que pasar muchos años –antes se acaba
el gas- para que eso pudiera ser posible y, por último, incidía en
que la contaminación por CO2 es mucho menor con el gas, obviando que
libera metano, causante cuatro veces en mayor medida del
calentamiento global y cerraba, en el colmo de las falacias, con el
argumento marxista –de los hermanos Marx- de que el gas va a
“facilitar la expansión de los vehículos eléctricos”, ya que su
mantenimiento sería mucho menor, “según expertos en la materia”. Ja,
ja, ja.
Por
cierto, una pregunta inocente ¿por qué no instalan la planta, si
tanto quieren el gas, a 10 ó 15 kilómetros de la costa? ¿Acaso
porque entonces no hay negocio para la pata constructora de Gascan?
En
fin. Pura Bananaria. Tal vez sea lo que nos merecemos. Tal vez sean
residuos del bulevar de los sueños rotos de un país imposible.
Bueno, volviendo al apagón y dejando el Pisuerga, esta vez Paulino
Rivero ha andado presto y ha señalado que “Canarias es la comunidad
que ha aplicado más sanciones a las compañías eléctricas” y que
“había que pedir explicaciones a Unelco”, lo mismo que su portavoz
Martín Marrero que insistió en que “deben ser Red Eléctrica y Unelco
quienes deben dar explicaciones y no el Gobierno”, aunque olvida que
es este último quien tiene la obligación de fiscalizar y vigilar
para que no quiebre este servicio básico para el ciudadano.
Paradójicamente, quien más sensatez ha puesto en todo esto, incluso
dejando con el trasero al aire a algunos de sus voceros, ha sido el
director general de la compañía eléctrica, Pablo Casado, quien
declaró a los medios de comunicación que, a pesar de las inversiones
realizadas, es importante seguir reforzando las líneas y construir
una tercera Central Eléctrica en Tenerife y otros proyectos ya
planificados, como un sistema integral de seguridad que “ahora, es
una prioridad” aunque, tras el Delta “ se ha mejorado mucho” el
corredor eléctrico de la Isla. Más vale tarde que nunca.
No se
si lo dejaran, y no me refiero a la “burocracia”, la “incapacidad” y
al rechazo ciudadano a determinados pelotazos a costa del interés
general y el bien común, sino al anuncio de Enel, la italiana dueña
de Unelco, de que recorta un 45% las inversiones de Endesa en
España, pasando de 24.400 a 13.100 millones de euros el plan
previsto hasta 2013; todo apunta que para poder pagar a Entrecanales
la cantidad equivalente por la que le compró el 25% de Acciona.
Dicho
y visto todo esto ¿quién nos garantiza la seguridad, la fiabilidad
de las redes y las dotaciones de infraestructuras necesarias?
Hasta
el próximo apagón y la misma retahíla.
(*) Antonio Morales
es Alcalde de Agüimes.
Imagen:
Siempre nos quedarán las velas
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