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No cabe la menor
duda de que uno de los grandes retos por resolver en esta
tierra, porque condiciona de manera significativa nuestro
futuro, es definir su modelo energético. La incapacidad del
Gobierno de Canarias para apostar por un modelo limpio y
eficiente, el monopolio paralizante y puramente mercantilista de
Endesa y la complicidad de la política fraudulenta y los
negocios en torno a este tema, nos ha colocado a la cabeza de la
fragilidad en el suministro y a la cola de la sostenibilidad en
la producción de energías limpias. Pues bien, en torno a la
energía, a la penosa realidad que sufrimos y a las escasas
perspectivas de soluciones inmediatas al problema por parte del
ejecutivo canario, se han sucedido en los últimos días algunos
acontecimientos significativos que nos hacen vislumbrar un
futuro distinto. A pesar del Gobierno autonómico, insisto.
Durante los
días 26 y 27 de abril se celebró en Las Palmas de Gran Canaria
un importante encuentro de expertos y empresas para tratar sobre
las alternativas energéticas en las islas y archipiélagos del
mundo, en el que nuestros gobernantes volvieron a rozar el
ridículo demostrando su desconocimiento de la realidad y su
insolvencia a la hora de aportar experiencias de trabajo y de
futuro: Paulino Rivero abría esta reunión de especialistas con
un brindis al sol por unas renovables que ha sido incapaz de
instalar; hablaba, desde la vacuidad más absoluta, de unas islas
que deben ser un campo experimental en el uso de la energía para
crear ciudades respetuosas con el medio ambiente e insistía en
introducir el gas (al fin y al cabo la única verdad que
transmitía a los presentes); y entonces habló Pedro Ballesteros,
representante de la dirección general de Energía de la Comisión
Europea y le arrojó un vaso de agua fría a la cara al denunciar
públicamente que Canarias tiene pendiente la asignatura del
ahorro y la eficiencia, que ya estaba bien de hablar de las
Islas como “laboratorios” y que había que pelear por un modelo
singular para este Archipiélago.
En esas
mismas jornadas distintos expertos nos hacían llegar propuestas
sobre biocombustibles, reforestación y energías eólicas,
fotovoltaicas, mareomotriz, etc, y la propia Endesa, con su
matriz Enel, afirmaba, después de negarlo más veces que san
Pedro, que es posible almacenar energía renovable a través de
baterías de distinta tecnología, que ya se estaban implantando
en Canarias -algo por otra parte inventado allá por los años
sesenta-. Pero el bofetón mayor vino sin duda de la mano del
representante de Isla Reunión que con un millón de habitantes y
mil kilómetros cuadrados más que Gran Canaria, prevé
autoabastecerse de energías renovables al 100% en 2030.
Un día más
tarde, la Mancomunidad del Sureste abría su V Seminario
Internacional de Comarcas Sostenibles con la intervención de,
entre otros, representantes de Hawai y Galápagos que defendían
el rechazo a las energías fósiles y la implantación de energías
renovables como único recurso para ya mismo, dentro de un
proyecto global de desarrollo sostenible.
Por esos mismos días el Cabildo anunciaba que el ministerio de
Industria despejaría todos los problemas administrativos que
surgieran para hacer posible la central hidroeléctrica de Gran
Canaria, una propuesta de la que llevo hablando desde hace
muchos años y que se encontraba durmiendo muchos más en un cajón
del anterior presidente cabildicio, José Manuel Soria, uno de
los defensores a ultranza en estos momentos – en otros no- de la
introducción de gas en Canarias. Por cierto, espero que el
Cabildo vaya más allá de poner esta nueva infraestructura
eléctrica en manos de Unelco-Endesa-Enel para acrecentar un
monopolio que nos acogota, y facilite la constitución de un eje
de agua, viento y sol revolucionario, más allá que servir a
Unelco de almacén de la energía que le sobre por la noche. Pero
de esto les hablaré la próxima semana.
Desde la
certeza de que esta central puede aportar entre un 25% y un 30%
del consumo energético de la Isla, diversos políticos y técnicos
insulares manifestaron a la opinión pública que esta obra haría
innecesaria la planta de gas. ¡Para qué fue aquello! El Gobierno
no dudó ni un segundo en salir a la palestra, a través de unas
declaraciones de su portavoz y de un artículo del director
general de Energía, para descalificar la propuesta del Cabildo
con la falsa cantinela de que si no entra el gas nos costará la
generación de energía 150 millones más anuales sólo en Gran
Canaria, obviando el REF, la inseguridad del suministro al
depender de Rusia y Argelia, el calentamiento global al que
contribuye enormemente el metano, la escasez del producto en los
próximos años y la dificultad de amortización de una planta de
estas características en estos momentos.
El
sometimiento a los poderosos empresarios que se vieron
beneficiados a dedo de la concesión del gas no les deja ver la
realidad y quizás sea por eso que no se han enterado de la
noticia que el diario Público nos hacía llegar a principios de
abril por la que conocíamos que, según han informado las
eléctricas a la Comisión Nacional de la Energía (CNE), los
13.700 MW de gas previstos para el próximo lustro se han quedado
en el aire y que de éstos más de la mitad, un 52%, corresponde a
Endesa, que preveía construir 16 ciclos combinados (gas-fuel),
con 7.350 MW de potencia y 3.600 millones de inversión que no se
harán. Los ciclos combinados, de moda en los últimos 10 años por
diversas causas, algunas muy poco claras, han entrado en franco
retroceso en toda España “por el auge de las energías
renovables, la aportación de la hidráulica y la baja demanda”.
El presidente
de Iberdrola manifestaba también, ante una pregunta sobre la
construcción de una planta de ciclo combinado en Santurtzi, que
su empresa no construiría más centrales de este tipo “ni en
Santutrzi, ni en ningún otro sitio”. Por esas mismas fechas el
Gobierno central, según laopinióncoruña.es, nos decía que estima
que la producción de los ciclos combinado se reduzca un 25% en
el horizonte de 2020, lo que agravaría las dificultades de unas
centrales que “tienen su rentabilidad muy comprometida”. Para L.
Gancedo “Unesa (la patronal de las eléctricas) señala que se
corre el riesgo de “tener ociosos” 25.000 megavatios de equipos
casi nuevos y sin amortizar, construidos durante los últimos
años siguiendo las anteriores planificaciones energéticas de
gobiernos del PP y PSOE. Las eléctricas piden que para sostener
los ciclos combinados se les dé una retribución especial por su
papel como respaldo de la energía eólica, como energía de
emergencia cuando no sopla el viento, misión que comparten con
las térmicas de carbón. Sería otro cargo a cuenta del recibo de
la luz”. De nuevo la ciudadanía de paganini. A soportar los
pufos.
También
Antoni Brufau afirma en El País que sus objetivos pasan por
“convertir Repsol, de una compañía de crudo y gas, en un grupo
de energía para el transporte”. Y por aquí, los que deberían
saber y actuar, sin enterarse. Siempre por detrás, a la cola de
todo siempre. |